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martes, junio 01, 2010

UNA DEDICATORIA, UNA RESEÑA. TODO EL POLVO DEL CAMINO


Después del excelente sabor de boca que había dejado Lo que el viento trae, esperaba con impaciencia el nuevo trabajo de Jaime Martín, y fue en el Saló del Cómic de Barcelona de este año cuando encontré Todo el polvo del camino. Hasta ahora, y que yo recuerde, Jaime Martín siempre había trabajado en solitario y en esta ocasión da vida y color a un guión firmado por el brasileño Wander Antunes, siendo esta la primera vez que cuyo trabajo forma parte de la colaboración con otro autor. Y el resultado es bastante productivo aunque, a mi modo de ver, no acaban de cuajar del todo entre ellos.
Ambientado en la Gran Depresión Norteamericana, temática ambiental que tan buenos resultados dara en Las uvas de la Ira, film de John Ford, De ratones y hombres, libro de John Steinbeck o Reyes Disfrazados, cómic de James Vance y Dan Burr, por poner un ejemplo de cada uno de los medios.
Pero volviendo a Todo el polvo del camino, Wander Antunes firma un guión de carreteras polvorientas, trenes furtivos y destinos inciertos donde Tom, un hombre tocado por la crisis económica camina sin rumbo fijo, al contrario que Buck, un chaval que le importuna en su peregrinaje, motivado por las ansias aventureras aprehendidas en los relatos de Jack London. Un breve encuentro que finaliza con la despedida en una locomotora en marcha pero que marcara el porvenir de Tom. Mas tarde, un accidente de automóvil desencadenara el encuentro de Tom con el padre de Buck, un hombre enfermo, quien le pide que le ayude a encontrarlo. Tocando la fibra sensible de Tom, consigue su propósito. De esta manera, Tom reanudara otra expedición, no en pos de una solución a su precariedad sino a la pesquisa del chaval, embarcándose en una suerte de road movie salpicada de anécdotas y encuentros de carácter trágico, producidas por la miseria de la época.
El guión de Antunes es correcto y bien hilvanado, motivado por su fascinación hacia una de las épocas mas oscuras de la historia Norteamericana y elaborando pequeñas tribulaciones, creíbles y bien encajadas en el relato. Sin embargo, se le nota carente de ambiciones pues la odisea es breve y el final amable, dejando cierta sensación de intranscendencia a lo leído. Con eso no quiero decir, de ninguna manera, que la novela sea floja, sino que es apropiada y de lectura atrayente, pero solo eso.
No obstante, el trabajo gráfico de Jaime Martín es de un agrado visual que elimina toda duda a la hora de ponerse o no con su lectura. Y es que tengo la completa certeza de que cada día trabaja mejor y pone todo su empeño a la hora de ilustrar, como demuestra la abundante documentación que emplea así como su estupendo uso del color. Con línea deshilachada, como los harapos de los vagabundos, Jaime va trazando y perfilando a los protagonistas y sus secundarios con absoluta credibilidad, sin recurrir a la ya socorrida exageración gestual y corporal sino participando de un sereno realismo sin perder las señas de identidad propias del medio.
Mención aparte merece el uso del color. Nunca he sido muy amigo del color digital pero en este caso lo emplea con sabiduría y eficacia, sin suprimir su carácter artesanal, creando ambientes crudos y palpables en su miseria. Interiores y exteriores. Mañanas, tardes y noches. Calor y humedad. Polvo y más polvo. La paleta digital empleada por Jaime Martín varía a voluntad en cada uno de los entornos cambiantes y aportando el dramatismo necesario. En ocasiones recuerda a Pellejero pero permanece como sello del autor, con una eficaz discreción al servicio de la lectura pero que vista con más atención, deslumbra por su ejecución.
El resultado de la colaboración entre ambos es un tebeo realista y creíble que revive el ambiente de miseria humana norteamericana de los años 30, como telón de fondo de una historia, también humana. Y si al principio dije que la colaboración entre ambos no llega a cuajar del todo es porque en este caso el dibujante ha superado al guionista, quien no ha sabido aprovechar la capacidad ilustrativa de Jaime martín para crear una historia más ambiciosa. Se lo ha puesto demasiado fácil.

Publicada por Norma dentro de la siempre interesante Colección Nómadas, es un tomo que, como Sangre de Barrio y Lo que el viento trae, hay que tener en cuenta dentro de la trayectoria de Jaime Martín.



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lunes, febrero 15, 2010

UNA DEDICATORIA, UNA RESEÑA. NORMAL


La sensación que te queda después de leer Normal es la de pérdida. De cambio y de pérdida, de como la vida, para bien o para mal, sigue avanzando y cambiando las cosas a su antojo, con las consiguientes pérdidas de seres o ambientes cercanos. Esto es lo que nos dice Olga Carmona con un estilo sencillo que recuerda en cierto modo a las ilustraciones modernistas de grueso contorno que encierra detalles más finos.
Pero empecemos por el principio. Dos amigos del pueblo, Christian y Fran se van a la ciudad a estudiar y allí empiezan a conocer nuevas personas (Lucía, el Nenito, entre otros) y nuevos lugares que terminaran por definir del todo sus personalidades, por desgracia bastante opuestas, lo que desembocara en una ruptura bastante violenta. Pero la vida sigue y cada cual ya se ocupa de sus propios asuntos. Y es que la búsqueda de la felicidad es algo muy complejo y personal, tanto como el concepto de Normal. Lo que es normal para unos, es extraño e inaceptable para otros. Se puede decir que la normalidad no existe sino que existen diferentes grados de aceptación, incluyéndose a sí mismo. Aceptarse tal como es con todas sus virtudes y sus defectos, aunque eso conlleve la pérdida.
Ya mencione antes su sencillez gráfica, la cual está llena de bastantes virtudes. La que más me ha llamado la atención es la definición de los personajes, los cuales muy pocas veces se llegan a confundir, además de tener unas características propias que los enriquecen más aún. Si se observan las páginas finales de los bocetos se podrá observar su compleja elaboración y su fijación por tratar de captar el aire, la presencia de los protagonistas sin que se parezcan en absoluto entre sí. A ello deberíamos sumarle lo característico de su trazo con cierto toque modernista caracterizado por cerrar las siluetas con límites muy gruesos que albergan el resto de los detalles en líneas suaves.
Estoy bastante seguro de que, si sigue trabajando y evolucionando, Olga Carmona podría llegar a ser una autora característica dentro del panorama nacional, como ya viene demostrando con esta obra y su anterior 50 años no es nada, en mi opinión bastante minusvalorada.
En todo caso espero con impaciencia obras posteriores.

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sábado, enero 23, 2010

UNA DEDICATORIA, UNA RESEÑA. EL VECINO



Desde luego, los superhéroes no son plato de mi devoción. Eso no quiere decir que no sea capaz de acercarme a esta rama del cómic ni entender su complejidad mitológica. Es sencillamente que no me interesa demasiado observar una retahíla de espectaculares mamporros gratuitos sin más propósito que proporcionar diversión de bajo coste neuronal. Por fortuna, hay obras que van más allá del mero esparcimiento, interesándome en especial aquellos que se destacan por su calidad artística (Batman y el largo Halloween, de Tim Sale) o que exploran el concepto del mito (Es un pájaro… de Teddy Kristiansen) y sobre todo aquellos que exploran la humanidad del personaje. Y es en El vecino de Pepo Pérez y Santiago García donde encontramos una afortunadísima mezcla del género superheroico con el slice of life, o tebeorrealidad, o como ustedes quieran llamarlo.

José Ramón, estudiante de oposiciones sin oficio ni beneficio descubre un buen día que su vecino Javier es periodista y superhéroe, y surgirá entre ellos una amistad basada primero en el compromiso y en la honestidad más tarde. Así de simple es el argumento de Santiago García que encierra una de las comedias costumbristas más efectivas del panorama tebeístico nacional hábilmente bosquejadas, a pincel primero y a plumilla después, por Pepo Pérez. Y es que la tebeorrealidad vista/leída hasta ahora, al ser de producción extranjera se daban situaciones bastante ajenas. Pero con El Vecino y su estudiante de oposiciones fugado de un pueblo, compartiendo unas cervezas con Javier, podemos sentirnos mucho más identificados. Y esa es una de las principales virtudes de este tebeo del que se han publicado hasta ahora 3 entregas.

La primera, una comedia con toques de gracioso patetismo, la segunda un drama y la tercera, la más conseguida hasta ahora, una mezcla de las dos anteriores. Lo cierto es que se puede apreciar una evolución bastante diferenciadora entre los tres volúmenes, tanto temáticamente como narrativamente y gráficamente. Escalones torcidos de una escalera que tanto puede ascender al estrellato como al estrellamiento.


Si el primer escalón era ligero, apenas el grosor de un felpudo de bienvenida, el segundo ya avisaba de lo peligroso de la escalera. Un tablón suelto en forma de tragedia poco venida a cuento y con personajes secundarios que al final se pierden de vista de forma inexplicable a pesar de los estrechos lazos establecidos con Javier / Titán.
Por el contrario progresa el de los protagonistas y sus secundarios como las novias de los vecinos, Lola y Rosa entre otros, quienes vienes a ser como pequeños clavos que aportan la firmeza necesaria para que la falta de equilibrio no pase de un traspiés.

Por fortuna, en el tercer peldaño, más firme, se recobra rápidamente el equilibrio y dan ganas de seguir subiendo. Aquí recoge la comedia y el drama de los dos anteriores para mezclarlos hábilmente en un nuevo formato y estética bitonal, más manejables y efectivas tanto gráficamente como narrativamente. Aquí se define bien la serie y sus personajes y su grafismo es más rápido y hábil lo que se traduce en una mayor expresividad. Y ambas características dejan intuir el rumbo que van a tomar los siguientes escalones, que pueden ser más agradables de trepar, formando el edificio que puede llegar a ser El Vecino en su totalidad. Sólo se trata de mantener la firmeza de los peldaños.

Dejando de lado la estúpida metáfora, que no se ni como se me ha ocurrido, puedo decir con toda seguridad que El Vecino es una de las series que más ganas dan de leer del panorama nacional, a pesar de todos sus defectos que se ven rápidamente perdonados en siguientes entregas.

Sigamos subiendo…

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domingo, noviembre 22, 2009

UNA DEDICATORIA, UNA RESEÑA. CAFÉ BUDAPEST



Aunque el asturiano Alfonso Zapico ya había debutado con La Guerra del profesor Bertenev (publicado en Francia) su segunda obra, Café Budapest, es su carta de presentación en el panorama nacional y creo que no ha podido destaparse de mejor manera, dentro de lo que se le pide a un debutante.

La historia arranca en el propio Budapest, en 1947 con Yechezkel Damjanich y su madre Shprintza viviendo en la miseria como consecuencia de la segunda guerra mundial y el hecho de ser judíos supervivientes. Sin embargo, se les presenta una oportunidad en forma de carta enviada por el tío del protagonista desde Palestina donde les ofrece cobijo y seguridad. Sin embargo, las cerriles convicciones religiosas de Shprintza chocan con las de su hermano Yosef, con un pasado comunista que parece haber abandonado...

En todo caso, el encuentro se produce tiempo después y acaban viviendo en una casa, bajo la cual se encuentra el Bar con el mismo nombre de la ciudad de la que escaparon. A partir de ahí Chaskel diminutivo de Yechezkel) conocerá la tolerancia racial y religiosa reinante gracias a la diversa afluencia que puebla el bar, ambiente al que su madre parece resistirse encerrándose en su cama.

Sin intención de contar detalladamente toda la historia diré que Chaskel también conocerá el amor a través de la musulmana Yaiza y compartirá su pasión por la música a través del padre de esta, además de participar de la euforia general por la creación del estado Israelí. Sin embargo también asistirá al declive de la armonía multicultural de la ciudad y su degeneración.

Lo más sorprendente de la historia que nos propone Zapico es la complejidad de sus coordenadas espacio-temporales, es decir, aborda sin miedo un tema, un lugar y una época para contarnos una intriga que, si no hubiese hilvanado bien, pudo haber caído en, simplemente, un intento, un quiero y no puedo. Pero este no es el caso, sino que reúne y dispone todos los elementos con una agradable habilidad narrativa, una buena documentación y acompañados de un amplio elenco de personajes que cumplen con sus funciones de representación de cada una de las partes del complejo entramado político-social de Palestina. En cuanto a su capacidad gráfica, aunque se aprecia cierta evolución, sigue una dinámica muy expresiva, al que solo se puede achacar cierta dosis de amable caricatura en los momentos más dramáticos.

Por lo general, un tipo que acaba de comenzar en esto del tebeo suele ser muy diferente a lo que nos ha ofrecido Zapico en su Café Budapest pues sus comienzos suelen ser vacilantes, llenos de dudas y errores, acompañados de un tono que indica que todavía no es un profesional, en el buen sentido de la palabra. Pero Zapico ha cogido el toro por los cuernos y nos ha ofrecido una novela gráfica que cumple todas las expectativas con sobrado talento y verdadera pasión por su creación.

Un autor del que más nos vale no perderlo de vista a partir de ahora.

Dedicatoria de Zapico

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miércoles, agosto 12, 2009

FELICITACIONES A KEN NIIMURA


Desde aquí quiero transmitir mis más sinceras felicitaciones al Sr. Ken Niimura por su último trabajo, Soy una matagigantes.

Y mis disculpas por lo que voy a comentar a continuación. Mi primer contacto con el tal Ken fue con su trabajo en Astiberri, Otras Jaulas y no podía por menos que pensar que no era más que un subproducto de la fiebre mangaka de aquel entonces por lo que no lo le presté mucha atención pensando que se diluiría junto con otros tantos que trataban de hacer sus pinitos bajo un estilo eminentemente nipón, en muchas ocasiones más llenos de buena voluntad y torpeza que otra cosa.

Sin embargo, Ken, contra todo pronóstico siguió publicando por aquí y por allá, con un estilo gráfico en lenta evolución pero que cada vez adquiria mayores matices... (muy interesante En el camino de la madeja)

Hasta que el otro dia me dio por leer Soy una Matagigantes, obra guionizada por el norteamericano Joe Kelly, encargandose Ken de su apartado gráfico. ¡Y menudo apartado gráfico, señor! Es cierto que sigue una tónica nipona pero ya con un sello propio sumamente interesante y expresivo que apoya a la perfección la historia de la chica que oculta sus miedos y angustias tras una mascára de frikedad que roza lo demencial.

Por supuesto, todavía le queda mucho camino por recorrer, pero ya ha conseguido que su fidelidad y creencia en sus ideas e ilusiones ha dado sus frutos. Digamos que acaba de despegar.

Lo dicho, mis felicitaciones, Sr. Ken Niimura y que siga usted dibujando más historias como esta.

Para los más curiosos, aquí una preview de Soy una Matagigantes

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miércoles, julio 11, 2007

EL HOMBRE QUE RIE



Fernando de Felipe es un autor excesivo dentro del panorama nacional, con un estilo sumamente descarnado, mantecoso y gore que, sin embargo, ha sido capaz de ofrecernos una exquisita adaptación de una obra del escritor francés Víctor Hugo, El hombre que ríe. El personaje sarcásticamente deformado en una sonrisa permanente le sirve de excusa para realizar la que se considera la mejor de sus obras.
Esta acomodación de la novela al formato de la Banda Diseñada es de una brevedad pasmosa, destilando la historia y sus personajes a lo esencial, con ciertas variaciones e impregnando toda la historia de un romanticismo funesto que vibra en lo más oscuro de la noche.
Estructurado en seis partes, el relato comienza de forma más o menos fiel a libro, con el abandono de Gwynplane por parte de los compraniños quienes, arrepentidos de su crimen, se arrojan al mar con la esperanza de enfrentarse al juicio divino y la expiación de sus pecados. Sigue con el encuentro de Gwynplane con la ciega Dea junto a su madre muerta y con Ursus y su lobo Homo, quien los acogerá. La vida transcurre plácidamente para ellos hasta que un tal Lord Bellelv encuentra la forma de enriquecerse a través de la restauración de Gwynplane a su status de Lord, arrebatado tiempo ha con el asesinato de de su padre. El capitulo del encuentro de Gwynplane con Lady Josiana es exquisitamente perverso a pesar de su forzado erotismo. Por el contrario, la figura de Dea aparece bastante desdibujada y carente de temperamento.
El relato finaliza de forma trágicamente poética. Un aullido que rasga el alma.
A nivel gráfico, sigue una modulación vibrante y colorista, adaptándose a los vaivenes de las voces de fuera de cuadro, a modo de un relato superpuesto. Y es en estos diálogos donde se condensa casi toda la fuerza expresiva del álbum, unas oraciones que ponen los pelos de punta. Como muestra un botón:

He visto como te traían... Te he visto y te deseo. Eres tan monstruoso... ¡Eres una maravilla! Eres el monstruo de mis sueños. Yo soy la Eva... la Eva del abismo. Y tú eres como la manzana del infierno. Necesitaba un amor como el de las Medeas... Me gusta verme degradada a tu lado... provocándote... Me has visto desnuda y soy hermosa ¿No es cierto? Serás mi amante. Tiene sabor extraño el amante grotesco y repugnante ¡Mírate! ¡Mírate en mí como en un espejo! Tu semblante es mi alma... Tú eres monstruo por fuera. Yo lo soy por dentro. No sabes hasta que punto soy perversa. Soy perra para ti y loba para el mundo... La mujer es arcilla... yo quiero ser fango.
Lady Josiana.

Desconozco hasta que punto es parte de la prosa de Víctor Hugo y cuanto hay de la mano de Fernando de Felipe pero es evidente su gran peso literario, que todavía no acaba de encontrar su equilibrio con la narrativa viñetística pero esta es una muy digna adaptación y dejando de lado los más pequeñas chispas separatistas entre literatura y cómic, es una obra de suculenta lectura.
Publicado en 1992 por Toutain en una lujosa edición que viene acompañado de un libreto titulado El hombre que ríe. Wocetos, una herramienta interesante para comparar los bosquejos con su concepción final. También existe una edición más reciente de Glénat.

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lunes, junio 25, 2007

MENDIGO



Una vez superado el trance que me supuso la lectura de Hard Story pensaba que sería difícil que Jorge González superase el expresivísimo grafismo alcanzado de rameras dulcemente musicales y chulos atormentados de flequillo melancólico. Sin embargo, hasta que no leí Mendigo, no me replanteé hasta donde puede llegar este chico. De acuerdo, los guiones de Horacio Altuna (Hard Story) y de Carlos Jorge tienen mucho que decir pero pocas veces he visto a un dibujante implicarse tanto en la historia hasta hacerla suya y dotarla de una coherencia muy personal.
Pero volvamos a Mendigo. Para empezar, el drama propuesto por Carlos Jorge, con regustos de novela negra, resulta bastante interesante en su planteamiento. Julius, un mendigo que aguarda la muerte de un hombre llamado Víctor a través de la lectura metódica de las esquelas del periódico es el protagonista de una venganza que no pudo llevar a cabo y que ahora, tras más de veinte años de vagabundeo, tiene una nueva oportunidad para ejecutarla. No desvelaré los motivos de la larga obsesión de Julius por ver muerto a Víctor pero si que el hijo y la mujer de este se verán profundamente implicados. El resultado es, dados los acontecimientos, una venganza distinta a la que había planeado, siendo esta más cruel que la propia muerte. La verdad.
Y Jorge González toma esta historia, imprimiéndole su particular estilo al que añade la novedad de un colorido muy a lo Mattoti y su El rumor de la escarcha. Unos colores mutables según el lugar y la situación en la que se encuentran, dotándole a la narración de un expresionismo muy sugerente. También Jorge González se atreve con unos planos muy dinámicos dentro de su quietud con inclinaciones cadenciosas, contrapicados expectantes y primeros planos palpitantes en lo más hondo de la amargura interna de Julius.
En cuanto a la narración, esta sigue un ritmo muy musical, casi melódico siendo esta, a mi entender, lo que le hace tan especial y del que ya diera excelentes muestras en Hard Story. Una narración que te va meciendo a través de compases metrónomicos.
Jorge González lo ha vuelto a hacer.
Publicado en 2004 por Ediciones Glénat, dentro de la Delicatessen Colección, es un álbum para aquellos que buscan la vibración visual acompañada de un buen guión.

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sábado, junio 16, 2007

PESADILLAS DE CENAS INDIGESTAS



Uno de los pequeños tesoros más apreciados de mi propia BeDeteca es la única edición española conocida de Pesadillas de cenas indigestas, del genial Winsor McCay, siendo este uno de los casos en los que su titulo original suena mejor que su traducción, Dreams of a Rarebit Fiend aunque es de agradecer que no hayan adaptado su traducción literal que sería Sueños de un adicto a la fondue de queso. En fin, ya encontraran una aclaración mucho más detallada por parte del traductor, Alberto Cardin, al principio del álbum. Volviendo a este, mencionaré que ha sido una brillante iniciativa de Laertes Comic teniendo en cuenta el año en que fue publicado, en 1984, una época en la que el culto a las obras antiguas no estaba muy asentado.
Sin embargo, y como ha venido sucediendo hasta el día de hoy, no es esta sino una edición parcial de sus planchas y sería raro que siguiesen un orden cronológico pero lo único que interesa es que se puede disfrutar de una exquisita porción de la infinita genialidad de Winsor McCay. Dreams of a Rarebit fiend fue publicado en el New York Evening Telegraph desde el 10 de septiembre de 1904 hasta el 25 de Junio de 1911 y es una obra anterior a Little Nemo in Slumberland que se comenzó a publicar en el New York Herald en1905. Aunque siguen una temática similar, el del mundo de los sueños, Dreams of a Rarebit fiend siempre se vió eclipsada por Little Nemo pero visto con los ojos de hoy no desmerece en absoluto su genialidad.
Antes de continuar, es de señalar que en Dreams of a Rarebit Fiend, Winsor firmaba con el seudónimo de Silas, lo cual requiere una pequeña explicación que no es sino la de diferenciar su trabajo en el New York Herald del de New York Evening Telegraph. Como curiosidad añadiré que tal seudónimo fue adoptado del barrendero de la calle en la que trabajaba.
Y, bueno, una vez barridos los mendrugos informativos para ser depositados en el cubo de la basura que es nuestra oquedad craneal, paso a comentar el álbum. ¿Cómo empezar? No sé si servirá de algo decir que, mientras se lea, se tenga en mente el año en que fue creado, casi al principio de la historia "oficial" de los cómics, para darse cuenta de su genialidad, ya que aportaba planteamientos, temáticas y recursos gráficos impensables. Para muestra un botón. La página en la que el soñador asiste a su propia muerte se plantea visto a través de los ojos del fenecido.
Con una disposición de un sueño por página, el libro nos va ofreciendo diferentes pesadillas de unos sujetos que han cenado copiosamente Fondu Galesa, comenzando casi todas con una escena cotidiana que se va surrealizando hasta extremos insospechados, y terminando estas con con una viñeta del soñador despertándose en su cama. Un final idéntico al que ofrece Little Nemo in Slumberland pero si en este se destacaba el positivismo y la alegría de los sueños infantiles, Dreams of a Rarebit Fiend, destinado a un público adulto, es más malicioso, retratando los temores más oscuros del subconsciente adulto, nada inocentes aunque se traten de forma humorística para el lector. La vergüenza, el deseo y la sospecha de la infidelidad, el que pensarán, las fantasías transexuales, el afán de destrucción, los complejos, la dominación maternal, el temor a ser descubiertos, las fobias, el tabú sexual, el miedo a la muerte, el canibalismo, el anhelo de la infancia perdida y un largo etcétera. Lo que más me llama la atención es el realismo con el que están plasmados y no hablo de su grafismo sino de su capacidad de Déjà Vu, de hacer decir esto lo he sentido yo. Un toque Freudiano que acentúa su cercanía con el leyente. Además todos los protagonistas están dotados de una verborrea casi mental que no hace sino imprimir un mayor realismo
Otro aspecto de sobras conocido y que alcanza su culminación en Little Nemo in Slumberland es su imaginería gráfica, empleado con una inteligencia sorprendente y que se adapta a cada tipo de situación determinada, como la del tipo que se quería probar un traje y se va estirando y encogiendo como un truco barato de Photoshop. Y ahí esta su genialidad, en su plasmación de las fantasías con una modernidad sobrecogedora. Todos hemos flipado en colores con el videoclip de Michael Jackson en el que distintos tipos se iban transformando uno detrás del otro al ritmo de la música y más tarde nos enteramos de que se ha usado una técnica denominada Morphing y hoy en día ya no nos sorprende pero para la época fue genial ¿no? Pues lo mismo debieron sentir los lectores de la primera década del siglo XX con cada una de las tiras de prensa de Silas.
Bueno, mucho se podría escribir sobre la obra de Winsor McCay, entre ellas su disposición de la página y de la viñeta pero tampoco me quiero alargar demasiado así que remataré con un anuncio y un regalo.

Recientemente, en La Cárcel de Papel se ha anunciado la edición completa y cronológica de Dreams of the Rarebit Fiend lo cual ya nos queda esperar a que llegue pronto a España.

Y el regalo, espero que sepan apreciarlo. Tres animaciones y una adaptación al cine de Dreams of a Rarebit Fiend.



Que lo disfruten.

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lunes, febrero 20, 2006

CARMEN



En medio de esta nueva moda por recuperar obras del feliz pasado, hay un autor que merece especial atención y este es el francés Georges Pichard del que ya comenté el primer número de Las Tribulaciones de Virginia y, en este post, Carmen, basado en la obra de Mérimée, a la que dota de una intensidad sexual de heroína erotizada que late y gime en cada una de sus ornamentadas páginas.
Georges Pichard se encuentra inevitablemente encasillado como un autor eminentemente erótico pero mirando más allá de sus encantos carnales y sorteando falsos puritanismos sus narraciones visuales son poseedoras de un refinamiento decimonónico difícil de superar y se nota que disfruta con ello y con sus voluptuosas féminas a las que dota de unas características comunes como una intensa mirada rimelada hasta las cejas, unos gruesos pies de altos tacones incorpóreos y unas carnes generosas dotadas de un sombreado pecoso que le aporta un carácter más palpable. Pero sobre todo provistas de un accidental erotismo que ríase usted del pezón de la Sabrina y derivados.
Este segundo volumen de la Colección Fetiche editado por Distrinovel en 1982 nos proporciona la ocasión de conocer una apasionada versión de la heroína española nacida de la prosa de Prosper Mérimée y en la que nos narra la historia del encuentro entre el soldado Don José y la cigarrera Carmen quienes inician una tortuosa historia de amor y libido de trágicas y funestas consecuencias debido al carácter independiente e ímpetu sexual de Carmen. Y es que la arrolladora presencia de Carmen y su afán de diversión trastornan a José quien no es capaz de aceptar su papel de mero pelele amatorio.
Ambos personajes desfilan a través de unas páginas, cuya composición posee una linealidad secuencial más similar a un desfile de imágenes historiadas que a una narración con inicio nudo y desenlace, con los acontecimientos dispuestos a saltos ordenados, un poco apurado al final pero que, al fin y al cabo, no desmerece a la historia.
Gráficamente destaca una ambientación que, salvando las distancias, evita un folclore facilón consiguiendo mantener ciertas señas de identidad sevillanas y españolas que cumplen con su cometido. En ciertas ocasiones alcanza una apariencia goyesca en su composición y trazo lo que demuestra su capacidad de documentación sin perderse demasiado en la representación del erotismo, facilón en muchas ocasiones pero que no impide un deleite visual paralelo al tratamiento formal del tema. Sencillamente aprovecha la carga erótica del personaje como excusa para explayarse en suntuosas lubricidades sin perderse en la vulgaridad o desviarse del espíritu de la obra.
En fin, una de mis historietas eróticas preferidas, con un tratamiento del tema y del grafismo que la supedita a las pornografías baratas del Kiss Cómic y derivados, alcanzando un cierto estatus de obra de arte equiparable a otras creaciones historietísticas como las de Guido Crepax o Milo Manara.


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lunes, febrero 06, 2006

LA CHICA INCLINADA



Este tomo forma parte de la saga de Las Ciudades Oscuras, un complejo universo creado por la recia imaginación de François Schuiten y el firme trazo de Benoît Peteers, un mundo paralelo al nuestro que se sitúa en otra dimensión, lejos de nuestra alcance aun siendo un espejo invertido del nuestro y que hasta ahora comprenden los siguientes títulos: La Fiebre de Urbicanda, La torre, Las murallas de Samaris, La ruta de Armilla, Brüsel, La sombra de un hombre, La frontera invisible y el álbum que nos ocupa, La chica inclinada.
La chica inclinada es, de los 8, el que refleja de mejor manera su innegable gusto por las ilustraciones y grabados decimonónicos que recogían los absurdos y las imposibilidades de una generación de fin de siglo volcada en una carrera hacia la glorificación del ser humano a través de los inventos y las arquitecturas, dejando de lado toda dignidad compasiva hacia sus semejantes, sobre todo en Brüsel y del que ya comentare en otra ocasión. Un mundo que no se aleja demasiado del actual, solo que tratado de forma más romántica e idealista, con un regusto añejo por los utópicos portentos e ilimitadas ambiciones del pasado, con lejanos ecos a Julio Verne sobre todo en el cohete que les llevará hasta la luna.
Volviendo a las páginas de La chica inclinada, en ellas se dan tres narraciones paralelas. La primera de ellas nos presenta a Mary, nuestra protagonista quien, tras subirse a una particular atracción de feria en Alaxis y presenciar lo que parece ser un eclipse de sol, su centro de gravedad queda desplazado lo que provocara que camine de forma inclinada sobre un suelo que se ha desplazado 45 grados. Dicha particularidad es objeto de enojo de sus familiares y burla de sus compañeros quienes lo atribuyen a una caprichosa llamada de atención de la rebelde chiquilla. El segundo cauce narrativo tiene por intérprete a Axel Wappendörf, un insigne e ilustre sabio que ya apareciera en Brüsel, quien presencia el eclipse y tratara de hallar sus causas fundamentándose en que no se trata de un simple fenómeno astronómico, mientras que el tercero nos muestra a Agustin Desombres, un pintor frustrado y humillado por la crítica embarcado en un largo viaje solitario, sobre cuyo trayecto encontrara una casa en medio de la nada donde da rienda suelta a una obsesión por la representación de las esferas.
Estas tres líneas argumentales nos irán apareciendo de forma intermitente, hasta que se encontraran los tres protagonistas en un mundo ajeno al suyo y en el que satisfarán todas sus dudas. Esto es, a grandes rasgos, la historia cuyo componente más sugestivo es el porqué de la inclinación de la chica, lo cual proporciona un hálito fantástico-poético a la obra intensamente seductor.
Lo más interesante de todo es el aspecto grafico que llama poderosamente la atención sobre su suntuosa elaboración en los segmentos de Mary y Axel Wappendörf pero más sorprendente resulta el hecho de insertar fotografías de forma secuenciada en lo que respecta a lo marcado por la línea argumental de Agustín Desombres para mostrarnos el paralelismo de ambos mundos comentado al principio, el de la realidad y el de la imaginación. Un recurso gráfico que luego se podría ver en El Fotográfo de Lefèvre, pero que aquí alcanza una fusión perfecta sobre todo en el último tramo del destino de Agustín Desombres tras su encuentro con Mary. Unas fotografías que sorprenden por su cuidada escenografía y la personalidad del actor, inmerso hasta el tuétano en la historia.
Volviendo a las ilustraciones de Peteers, estas nos muestran un absoluto dominio de la línea arquitectónica en una amalgama de estilos perfectamente reconocibles que alcanzan altos grados de majestuosidad. Desde La torre no se había visto nada igual. Incluso se le había achacado cierta rigidez académica en el tratamiento de los personajes pero el encuentro entre Mary y Desombres es de una sensualidad exquisitamente tratada, con un pleno dominio de la luz que trasciende más allá de su aspecto de elaborados grabados.
Publicado por Norma Editorial en 1996 (existe ahora una segunda edición con páginas inéditas), esta obra supone una inmersión en un mundo intransferible y personal, el de Las Ciudades Oscuras que ya posee un aura mística dentro del mundo de los cómics.

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jueves, enero 19, 2006

ZOO. LAS AVENTURAS DE TRISTÁN KARMA



Del autor barcelonés José María Beroy ya tuviera un gratísimo recuerdo de infancia cuando se comenzó a serializar en las páginas de El Pequeño país las aventuras de un trío de pequeños investigadores en un pueblo costero de Cataluña, reunidas bajo el título de Detectives Audaces. Estas aventuras publicadas entre los años 1993 y 1994 (excluyendo sagas posteriores) supusieron para mí, en aquel momento, lo más de lo más en cuanto a nivel gráfico con sus perspectivas imposibles, la expresiva gestualidad de los personajes, su vertiginoso dinamismo y lo original del planteamiento argumental. Ahora con el paso de los años y la lectura de obras mayores, ha pasado a ser una correcta serie de la que guardo buenos recuerdos y que prometo comentar algún día en este Blog.
El caso es que, a raíz de la lectura, semana tras semana, de los Detectives audaces, el nombre de Beroy quedó grabado de forma permanente en mi memoria por si avistaba nuevas obras de este autor, encontrándolo, entre otros sitios, en forma de historietas cortas y sueltas por El Jueves y Cimoc, y la que comento aquí, Zoo. Las aventuras de Tristán Karma, es uno de mis descubrimientos… en una tienda de segunda mano.
Bajo este título se agrupan seis historias cortas con el nexo del mudo protagonista, Tristán, y su temática más o menos ecológica basada en la extinción o la evolución de los animales y su malsana relación con la humanidad. Unas seis historias que no destacan demasiado por no tener unas bases sólidas en las que fundamentar el porqué de las cosas. Al final da la impresión de que los acontecimientos y las causas que los originan se dan porque sí. Un argumento lleno de inflexiones interesantes pero bastante flojo en su conjunto y al final no nos proporciona sino una respuesta confusa y poco satisfactoria. Uno de estos casos en el que el guión empalidece a pesar de intentar disimularse con la poderosa fuerza de su dibujo.
Este álbum, publicado en 1990 por Norma Editorial dentro de la colección Pandora (18), resulta más interesante desde el punto de vista gráfico donde Beroy nos vuelve a deleitar con sus imágenes llenas de vida y movimiento y sus fabulosos encuadres, repletos de un sorprendente dominio del color aerógrafo sobre todo en el episodio del pájaro negro a pesar de que se entremezclan algunas imágenes ampliadas de forma informática que chirrían bastante dentro del conjunto. Si bien se observan pequeñas diferencias estilísticas en los diferentes episodios a raíz de su publicación en diferentes entregas de la revista Cimoc, la agrupación de estas historias supone un bonito recopilatorio de imágenes deleitantes sobre las que ir posando la vista.
Un libro habitual en rastrillos y tiendas de segunda mano debido, quizás, porque no se trata de una de las mejores obras de Beroy pero sí uno de los más atractivos al sentido de la vista.

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miércoles, enero 11, 2006

A BERTA LE ATORMENTA LA TORMENTA



Bajo una expresiva doble portada roja y negra que me llamó poderosamente la atención en la tienda y a la que no me pude resistir, se oculta una pequeña historia de Jali creada hace un par de años, y en el que recoge ya casi todos sus elementos estilísticos y argumentales que alcanzarán su culminación en pl*xi*gls. Para los habituales de este autor sabrán que estoy hablando de A berta le atormenta la tormenta.
Esta es la historia de Berta, una niña a la que le atormenta la tormenta, un zarzal de espinosos rayos que centellean en lo más oscuro de la noche, lo que hará que se refugie bajo las protectoras sábanas junto con su gato Daniel. No obstante tomara la determinación de ir a dormir con su padre lo que implica atravesar una mansión de ecos Burtonianos con todos los miedos que conlleva la fértil imaginación de la niña. Las secuencias de las armaduras mecánicas del pasillo ajedrezado y del monstruo de los mil lienzos resultan de una desbordante imaginación, a la par que siniestra. Finalmente será el mayordomo Ramón quien la tranquilice con un cuento que aparecerá insertado dentro de la historia y en el que se explica los orígenes de las tormentas. Huelga decir que no desvelare el final pero si diré que se trata de un brevemente delicioso ejercicio de lógica visual que no nos dejara imperturbables.
Sin embargo, a pesar de lo ameno de la historia y lo sorprendente de su estilo gráfico, esta no es una historia redonda, pues falla bastante en lo que respecta a la disposición narrativa de las planchas, sobre todo en las últimas páginas. Si al principio es amplio y visual, desarrollando las fantasías de Berta con espaciosas viñetas que llegan incluso a ocupar una página, a partir del encuentro con su padre el sentido narrativo se estrecha, como si se hubiera dado cuenta de que no le quedaban las suficientes páginas, recurriendo a planchas con una gran condensación de pequeñas viñetas.
Un mal menor justificable, por otra parte, en un autor casi amateur, lo que no impide deleitarnos con esta pequeña joya de la narración secuencial breve publicada por la editorial Doble Dosis en 2003.

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lunes, enero 09, 2006

PALOMAR



No he podido resistirme a escribir algo sobre el Palomar de Beto Hernández, que ha sido la mejor experiencia del año pasado pues aún releyéndolo hasta cinco veces, nunca me canso de explorar hasta los más recónditos recovecos de esta elaboradísima obra publicada en dos volúmenes y que recoge todo lo publicado dentro de la mítica revista Love & Rockets. Lo cierto es que, anteriormente, gustaba más de las aventuras de las Locas de Jaime Hernández, prefiriéndolo incluso a las correrías de Luba en Palomar y aquí estoy para rectificar de mi gran error. Gran parte de culpa la tiene la editorial de La Cúpula al tener la brillante ocurrencia de incluir dentro de la colección Brut Comix un trozo de la saga de Palomar pero comenzando por el final, es decir, recogiendo el resto de la saga a partir de la etapa de Be Bop a Luba (1999) hasta el final lo que provocaba un contacto directo con la parte más avanzada de la obra sin habernos familiarizado con el resto de los personajes y sus circunstancias vitales ni ubicarnos en el pueblo de Palomar. Era como bordear de pasada el pueblo, sin conocer su centro urbano. La cosa no es para menos pues lo primero que se leía era el retorno de Jesús a Palomar sin conocer sus antecedentes penales y aparecía una Luba envejecida de la que se desconocen sus vivencias en dicho pueblo. Estas y muchas otras anécdotas que parecían no venir a cuento, me obligaron a rechazar una obra de la que no conocía la mayoría de los detalles necesarios para su comprensión, como un libro al que le faltaban las páginas esenciales. A ello hay que sumarle un estilo en apariencia sencillo y a veces tosco que provocaron que mi interés se inclinase hacia el maravilloso trazo de Jaime Hernández.

También hay que tener en cuenta que se había publicado dentro de la misma colección Río Veneno (2000) y aunque es una obra completa que no precisa conocimiento del pueblo de Palomar, no era una obra que propiciase demasiado interés en conocer el pasado de la maravillosa Luba, no sin conocer su arrebatante personalidad forjada en el pueblo de la frontera de méxico con EEUU.

Pero bueno, no hay mal que cien años no dure y ahora se ha vuelto a reeditar la obra completa en dos volúmenes a partir de la gruesa edición americana de Fantagraphics y una vez leídos y releídos ambos volúmenes solo puedo decir una cosa: a Gabriel García Marquéz le ha salido un serio competidor.

Y es que los habitantes de Palomar y sus lazos de unión son de una fascinante y absorbente complejidad sumamente elaborada. Pero esta no es una narración de vivencias separadas sino una obra coral provista de una férrea arquitectura en la que, el que mas y el que menos, todos aporta su punto de apoyo para construir un edificio mítico y legendario que invita al espectador a explorar por todos sus rincones. Un examen arduo y necesario si se quiere vislumbrar la edificación en toda su amplitud. Por supuesto, no me voy a molestar en exponer las elaboradísimas personalidades de los palomarienses y sus sorprendentes relaciones interpersonales que brillan con luz propia, cada uno de ellos, ni en observar la lograda aureola de misticismo rural de profundas raíces mexicanas, ni en citar la excelente verborrea que destilan cada uno de los personajes con citas lapidarias repletas de un fino humor cínico, ni en desvelar la tensión creciente de cada una de las sagas en la que merece especial atención la que lleva por título Diastrofismo humano y que ocupa una larga parte del segundo volumen, ni en analizar el ritmo narrativo de las viñetas, muy alejado de otras publicaciones más dinámicas pero que consigue cumplir hasta la saciedad las expectativas del lector más avezado y mucho menos me voy a detener en un estilo gráfico simple pero sumamente expresionista con tintes populares.
Todo esto lo debéis comprobar por vosotros mismos. No esperéis a que sea yo quien os lo cuente y os aseguro que el intentarlo os proporcionará una de las experiencias más gratas de vuestra miserable existencia.

Una excelente oportunidad que no se debe de pasar por alto y que debe de ser completada con la reedición de Río Veneno. Tres tomos que ocupan un lugar de prestigio en mi biblioteca.

Solo una cosa me preocupa.

Y es que en la reciente edición española de Palomar no aparecen un par de historias cortas relativas a la relación entre Gorgo y María, la madre de Luba que si aparecían en la antigua edición de Brut Comix. ¿Qué habrá sido de ellas? ¿Se les habrá pasado por alto o no formaban parte de la obra? O quizás sea cosa de la edición americana de Fantagraphics… Me explico. No hace mucho tuve la ocasión de adquirir en un arrebato consumista el volumen recopilatorio de Locas de Jaime Hernández en su edición original y al compararlo con los tomitos de Brut Comix también tuve ocasión de observar que faltaban un nutrido grupo de historias cortas. ¿Culpa de la edición americana? ¿Dejadez por parte de La Cúpula?

En todo caso, espero que los de la editorial de La Cúpula tengan en cuenta estas historias desaparecidas y más aún estando al caer la esperadísima edición española del recopilatorio de Locas.

Crucemos los dedos…

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miércoles, septiembre 28, 2005

ONE POUND GOSPEL



Esta es una de las obras menos conocidas de Rumiko Takahashi. Una pequeña obra ya destinada desde el principio a ser eclipsada por el tremendo éxito de otras series de la autora como Urusei Yatsura o Ranma ½ pero que no por ello deja de poseer características comunes con las mencionadas. Sencillamente, One Pound Gospel, ha sido un pequeño pasatiempo realizado entre los años en los que la autora trabajó en Ranma ½, una obra que comenzó como una historia en dos capítulos dentro del Big Comic Extra, una publicación trimestral de Shogakukan, que al final gustó a la autora y decidió continuarla de vez en cuando pero nunca con la intención de hacer sombra a Ranma ½, una obra mucho más larga y con una popularidad incomparable. El éxito es, a veces, despiadado y obliga a continuar durante muchos años con la misma serie pero Rumiko nunca renunció a crear obras más personales como es el caso de One Pound Gospel.
Este título ha sido, junto a Luchadoras de leyenda de las Clamp, uno de los primeros de la Biblioteca Manga de Planeta de Agostini y que recoge lo publicado en los dos primeros volúmenes ya que todavía existe un tercero que todavía no ha visto la luz en España y, aun así, no es el último ya que carece de final. Esto demuestra hasta que punto puede llegar a enganchar la autora de Ranma ½ al arriesgarse Planeta a publicar una historia inconclusa y sin trazas de terminarse. Lo mismo se podría decir de la Editorial Glénat al publicar en su integridad la obra de Urusei Yatsura en 15 volúmenes a pesar de que fue creada hace más de 25 años.
Pero volviendo a One Pound Gospel, esta es básicamente la historia de un boxeador, Kosaku Hatanaka, con un apetito incontrolable que no le ayuda en nada a mantener su peso dentro de la franja de los peso pluma y que desespera hasta extremos insospechados a su entrenador, Mukaida. No Obstante, Kosaku encontrará consuelo en la hermana Ángela, una novicia, quien le dará ánimos en su carrera de boxeador. Lo que no sabe la joven religiosa es que, en realidad, Kosaku está enamorado de ella.
Una monja y un boxeador. Una pareja totalmente dispar que serán el plato fuerte de la historia y a la que Rumiko ha sabido sacarle provecho. A partir de ahí será una sucesión de combates en los que la hermana Ángela tendrá mucho que ver a la hora de decidir la victoria o la derrota de Kosaku sin olvidar los toques de comedia que dan a lugar esta situación poco habitual pero que en manos de Rumiko se convierte en un divertido juego.
Una de las habilidades de la autora es la de imprimir a todos sus personajes una personalidad muy característica, siendo especialmente logradas las de los oponentes de Kosaku como Jiro Amakusa, Kappei Onimaru, Taro Matsuzaka o Masayoshi Kurusu. Cada uno de ellos posee una particular forma de caminar por la vida lo cual es de agradecer pues no están ahí como meros secundarios oponentes del protagonista boxeador. Cada uno de estos rivales y sus respectivos combates son cada uno de ellos otra pequeña historia que transcurre paralela a la de la relación entre la Hermana Ángela y Kosaku y en ocasiones interviene en ella.
Gráficamente no se aleja demasiado de otras obras suyas a pesar de que se puede apreciar cierto grado mayor de realismo respecto a Ranma ½ que sigue una senda más cómica y propensa a la deformación. Sin embargo es en la documentación sobre el mundo del boxeo donde se nos muestra a una autora versátil, capaz de tocar varios géneros como el terror (Mermaid Forest), la mitologia japonesa (Inuyasha), lo cotidiano (Maison Ikkoku) o la comedia desmadrada (Urusei Yatsura). O eso o es aficionada al boxeo.
No obstante, esta obra nos muestra en algunas ocasiones la idealizada y, a veces, equivocada visión que tienen en el país del sol naciente sobre occidente, sobre todo en lo que respecta a la religión cristiana. (¿Una monja novicia confesando a Kosaku?) Sin duda la misma visión que tenemos nosotros sobre ellos. Resulta divertido ver las cosas desde el otro lado.
En definitiva, una obra interesante de leer a pesar de la carencia de un final. Publicada en 1997 en cinco volúmenes.

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miércoles, septiembre 21, 2005

LA MUJER DEL MAGO



La mujer del mago es el resultado de una maravillosa colaboración entre el guionista Jerome Charyn y el dibujante François Boucq en la que se narra la historia de Rita Wednesday, una chica con una gran capacidad para hacer real lo ilusorio al lado del prestidigitador Edmond y con sangre licántropa en sus venas, es decir que se puede transformar en una mujer lobo a ratos. Hay que tener en cuenta que originariamente el guión de Charyn, un chaval del Bronx de Nueva York, versaba sobre una chica con poderes licántropos en la misma ciudad pero que a raíz del contacto con la Bande Dessinée francesa y más tarde con Boucq, acabo adoptando una forma que se mueve entre la realidad y la fantasía con dos partes diferenciadas. Pero antes de las explicaciones, la historia.
Rita Wednesday vive en Saratoga donde da rienda suelta a sus fantasías infantiles que se materializan en la impresionante mansión donde vive, capaz de hablar con los animales y de crear una infinita sala de fiestas con numerosos invitados de época donde se celebrara su frustrada boda. Rita vive con su madre, la Señora Wednesday, viuda de guerra y acogida bajo el amparo de Edmond, prestidigitador, seductor y amante de la señora Wednesday. De esta forma Rita va asistiendo a la tormentosa relación entre Edmond y su madre a través de infinitos pasillos, ocultos escondrijos y selváticos jardines. Rita vive en una quimera con tintes de pesadilla demasiada real.
Más tarde, el extraño trío hará una gira alrededor del mundo, de teatro en teatro donde dan rienda suelta a la ilusión de la prestidigitación con maravillosos espectáculos. A medida que pasa el tiempo, la degradación de la relación entre Edmond y la Señora Wednesday es proporcional al florecimiento de Rita como mujer hasta el punto de que Edmond se casará con ella. Sin embargo al ser esta incapaz de olvidar lo que ha habido entre su madre y Edmond se negará a amarlo, aumentando su tormento y angustia hasta desembocar en su transformación en mujer lobo, símbolo de su odio hacia su marido. Esta etapa culminara en Venecia con la muerte de su madre y posterior huida a Nueva York sin la compaña de Edmond a quien abandonará, desapareciendo así todo un mundo de magia que venía acompañándola desde la infancia.
En Nueva York, Rita es una sencilla camarera de una hamburguesería y vive en un pequeño apartamento donde luchará por olvidar su pasado sin conseguir borrar del todo su odio por Edmond a quien culpa de la muerte de su madre. En sus ratos libres deambula dolientemente sin rumbo por Central Park. Pero antes de seguir es necesario presentar a sus nuevos secundarios, una banda cuyo líder intenta seducir sin demasiado éxito a Rita, un mutilado de guerra que siente una especial devoción por Rita y Verbone, un extraño detective que investiga una serie de sangrientos crímenes. Una vez presentados volvamos, pues, a la historia.
Una noche, en uno de sus melancólicos paseos es asaltado por la banda, consiguiendo zafarse de ellos pero que despertará sentimientos ocultos, llegando a ver el rostro de Edmond en un hombre sentado en un banco quien la toma por una prostituta. Rita, transformada en mujer loba, acaba descuartizándolo, siendo ella el origen de los crímenes que investigaba el detective Verbone.
Verbone se pone tras la pista de Rita y se hace pasar por Edmond lo que hará brotar la furia de Rita pero, afortunadamente, el mutilado de guerra atacará al detective, recayendo sobre él la autoría de todos los crímenes.
Rita decide volver a Saratoga, alejándose de la fría Nueva York, volviendo al cálido mundo surrealista de su infancia y el nombre de Dolores que sonaba como un extraño eco a lo largo de la historia se materializara en la figura de una mujer que domina a Edmond. Es en el encuentro entre Rita y Edmond cuando se produce la rendición entre ambos personajes culminando en un vibrante, emocionante y fantástico final.
La historia de Charyn es compleja y llena de numerosos matices pero en la que se puede ver claramente dos partes. Una, la etapa de Rita como ayudante y amante del prestidigitador Edmond y otra, la etapa de evasión en Nueva York sin más relación entre ellas que la de sus poderes licántropos. La primera etapa, que incluye la vuelta a Saratoga es la más barroca y compleja de todo el álbum en la que la poderosa fuerza del dibujo y del color de Boucq contribuye a crear todo un pequeño universo de fantasía totalmente tangible, mientras que la etapa de Nueva York es más fría, al asentarse esta sobre los cimientos de una realidad demasiado gris y en ocasiones, lejana. Una etapa demasiado larga que contribuye muy poco al desarrollo de la historia pero que tampoco es prescindible. Como un despertar de un deslumbrante sueño a una realidad deslucida. Sin embargo, la vuelta al sueño, al final del álbum, resultara especialmente gratificante.
Otro aspecto a destacar es la increíble capacidad gráfica de Boucq para crear personajes y ambientes totalmente creíbles a pesar de moverse estos en el campo del onirismo, uno de los mejores universos mágicos que se han podido visualizar en un cómic y que a pesar de haber sido publicados en Francia en 1987 por Casterman, aún hoy, sigue asombrando por su veracidad y barroquismo. Un gran dibujante.
Publicado en 1997 por Norma Editorial, este es un gran álbum que ha llevado el prestigioso Premio Alfred del Festival del cómic en Angoulême de 1986.

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jueves, septiembre 15, 2005

TOKYO TALES



El otro día me pidieron un artículo para el Fanzine de las XVII Xornadas de Banda Deseñada de Ourense sobre la figura de Lorenzo Gómez y lo único que conocía de este autor almeriense era El diario de Julián Pi, editado por Astiberri y que actualmente es una de las pequeñas joyitas de mi colección. El caso es que, como todo buen escritor (o al menos se intenta) que se precie empecé a buscar documentación sobre Lorenzo, adquiriendo un par de números de TOS y luego buscando en la red y fue ahí donde me di cuenta que también había publicado en Dos veces breve. De repente me acordé del número que amablemente me había regalado José Vicente Galadí desde su caseta de Ariadna Editorial en las últimas Viñetas desde o Atlántico de A Coruña. Como es lógico eche un vistazo y me di cuenta de que una de las historias más interesantes que traía el fanzine era del propio Lorenzo Gómez y que llevaba por titulo Tokyo Tales.
Supongo que para los que ya lleváis tiempo acercándoos por mi Blog sabréis que de vez en cuando me gusta comentar historias cortas, como el Dibujar o no de Alberto Breccia, Patricia de Jano o A veces creo que estoy loca de Peter Bagge, ya que en limitados espacios sabiamente usados pueden decir mucho más que un tomo de 200 páginas. Y este es el caso de Tokyo Tales.
Esta es una de las pocas historias de Lorenzo Gómez a color en la que narra como la razón de la atracción se encuentra en el discreto (o no tan discreto) encanto del defecto, exaltando las imperfecciones del individuo como rasgos diferenciadores sumamente seductores.
En ella una chica nos narra en seis viñetas su relación con El Ruchi, dentro de un espacio temporal indefinido, es decir, no se sabe cuanto tiempo lleva con el Ruchi pero que ya desde el principio lo encuentra diferente a todos los demás. Sorprendida al principio, sabrá encontrar el morbo en lo que antes le suponía enormes esfuerzos para no reírse.
Un breve canto al eterno juego del amor y la seducción pero, no desde un prisma idealista o de perfección a la que estamos tan habituados y responsable de la mayoría de nuestras decepciones, sino desde una óptica verdaderamente humana, imperfecta a través de la cual, si miramos bien, sabremos encontrar la verdadera pasión.
Publicado en el primer número de Dos veces Breve de 2002, Lorenzo nos sorprende con un estilo algo más brusco a los que estábamos habituados a su línea ondulante y aterciopelada de El diario de Julián Pi y sobre todo por el empleo del color, algo muy poco habitual en su breve pero siempre interesante comicografía.

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miércoles, julio 06, 2005

LA BIBLIOTECA DE TURPIN



Creo que ya dije en alguna ocasión que si hubo alguna publicación de cómic infantil francamente interesante este es el suplemento semanal de El País, El pequeño País por cuyas páginas han pasado destacados autores como Bartolomé Seguí, Beroy, Azipri, Ricardo & Nacho, Hergé, Ibáñez y un largo etcétera. Pero sobre todo ha pasado Max, autor cuya serie llevaba por título La biblioteca de Turpin, una obra inteligentísima dentro del ámbito infantil en el que se mueve.
Publicado entre los meses de junio y noviembre de 1989 en 22 entregas y posteriormente recopilada en un volumen bajo el sello de la editorial Altea, esta obra recogía las aventuras de Cris y Oscar, dos primos que entran de noche en un caserón abandonado donde los sorprenderán Holi, una suerte de perrito mecánico, y Turpin, un nómada turco con problemas de visión. Superado el susto inicial, Turpin les explicara que ha conseguido desarrollar una fórmula de una tinta que permite adentrarse y revivir las aventuras en los libros impresos con dicha tinta. Sin embargo, accidentalmente ha perdido la formula que estaba guardada en el interior de un sombrero por lo que pide ayuda a Cris y Oscar para encontrar dicho sombrero dentro de los libros de su biblioteca. De acuerdo, este no es un comienzo demasiado original que digamos pero este no es sino el felpudo de entrada a un desarrollo argumental que permite adentrarse en el universo de los libros que van leyendo de una forma que se aleja de los planteamientos infantiles tradicionales. Una forma inteligente de acercar a pequeños y jóvenes en la lectura de los clásicos a través del cómic.
Y digo que se aleja de los planteamientos tradicionales pues Cris y Oscar no se limitan a adentrarse en el libro como meros espectadores sino que interactúan con él sin alejarse del argumento principal de estos, tomando su esencia y haciéndola propia de la aventura. De esta manera, Oscar y Cris interactuaran con los universos de Lewis Caroll, H.G.Wells, Conan Doyle y Marco polo, entre otros. Sin embargo el círculo de libros visitados no se limita a los clásicos sino que harán pequeñas e imaginativas incursiones en libros más teóricos como un atlas, la mitología griega, el minúsculo universo de los protozoos o la mezcla de los colores. Incluso habrá una divertida aventura en el mundo de los dibujos animados al más puro estilo Tex Avery, hasta dar con el sombrero que guarda una desagradable sorpresa.
También se aleja de los planteamientos infantiles tradicionales pues no se limita a una sucesión de exploraciones literarias sino que habrá tiempo para la intimidad, como lo demuestra la pausa que hacen para cenar y en la que Turpin cuenta sus orígenes, así como un estrechamiento de la amistad surgida esta noche. En suma, que no se trata de una aventura didáctica al uso sino una aventura propiamente dicha con todos sus ingredientes.
Pero sobre todo es de destacar la interpretación que hace Max de cada uno de los libros consiguiendo que no queden como una mera descripción de la obra sino que les imprime una personalidad propia, haciéndolos suyos y formando parte de las aventuras de Cris y Oscar, sin perder de vista la esencia del clásico, consiguiendo una sensación similar a la que experimentamos en la lectura de dichos clásicos. Max Consigue aterrorizarnos con su visión de La guerra de los mundos de Wells con la misma facilidad que nos introduce en el natural absurdo de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Caroll o consigue deleitarnos con los entresijos de la mitología clásica.
Las 22 entregas que comprende la obra no dan para muchas exploraciones literarias, dejándonos con ganas de más. Sin embargo Max consigue en estas pocas entregas despertar una natural curiosidad por la literatura a través de una historia seductora y que en absoluto se burla de la inteligencia de los niños.
El planteamiento de las viñetas es clásico, sin experimentos, con un sentido de narración claro y un estilo gráfico muy ochentero, con un tratamiento geométrico de las formas y los volúmenes que, contrariamente a lo que pueda parecer, le imprime un dinamismo muy característico de Max, así como el tratamiento plano de los colores que consigue una inusitada paleta cromática que casa muy bien con los dibujos. Quizás solo se le pueda achacar una división de la trama y las páginas marcada por la periocidad semanal para la que fue concebida, rompiendo un poco su continuidad.
Una obra que merece la pena recuperar dentro de la colección Todo Max de La Cúpula pues el volumen de Altea es prácticamente inencontrable.

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miércoles, junio 22, 2005

MECHANICS



Las aventuras de las Locas, es decir de la inolvidable Maggie, la irascible Hopey, la taciturna Izzy y la trastocada Penny, nacieron en la que fue una de las revistas más importantes de la década de los 80 y parte de los 90. Estoy hablando de la mítica revista Love & Rockets y para que os hagáis una idea de su importancia en el panorama de los cómics diré que el nacimiento de Love & Rockets en 1982 marcó el inicio de una época en la que se buscaba algo alternativo a la continua saturación e indigestión de superhéroes, es decir, definió la línea de salida de los llamados cómics alternativos.
Y es en las páginas de Love & Rockets donde Jaime Hernández, junto con su hermano Beto Hernández (Río Veneno, Be Bop a Luba) fue definiendo todo un mundo personal e intransferible en el que se exprimía la esencia de la vida bajo una óptica sumamente vitalista que te dejaba con una sonrisa en la boca.
Una de las primeras historias que se publicaron es la que recoge el álbum editado por La Cúpula bajo el título de Mechanics. Estas primeras aventuras son bastante diferentes a la reciente Penny Century pues la acción se desarrolla en un marco más próximo a la fantasía superheroica que al misticismo popular mejicano y el desenfadado costumbrismo que puebla el ambiente de sus creaciones posteriores. Sin embargo no se deja de desarrollar unas aventuras que destilan un alegre absurdo por sus cuatro costados a través de las relaciones entre las muy definidas personalidades de Maggie, Penny, Hopey e Izzy y demás personajes que pululan por sus páginas.
Toda la historia esta contada, a excepción del último capítulo, a través de una voz en off que surge de las cartas que escribe Maggie a su amiga Hopey desde Zhato, lugar perdido en la selva al otro lado del mundo para arreglar una nave espacial bajo las ordenes de un grupo de mecánicos entre los que se encuentra Rand Race, uno de los primeros amores de Maggie.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo comprobarán que la tarea es tan absurda como inútil por lo que Maggie se pasará todo el día ligera de ropa y bebiendo cerveza, le contará sus penas a su interprete Tse-tse, se encontrará con Penny Century en la selva y se hará amiga de Rena Titañón, luchadora profesional. También contraerá una enfermedad tropical que la dejara al borde de la muerte y soportará el acoso del hijo de Jo, el presidente de la región, a quien al final de dará por lanzar misiles por todos lados, hasta que vuelve a casa.
En definitiva, una historia fantástica que no es sino una excusa para desarrollar y terminar de definir la personalidad de las chicas a través de relaciones interpersonales absolutamente deleitantes y en las que radica el secreto de su éxito futuro.
Al ser este uno de los primeros trabajos de Jaime Hernández, su estilo en un maravilloso blanco y negro, todavía está demasiado trabajado e idealizado, frente al realista minimalismo de sus trabajos posteriores. Sin embargo ya demuestra su increíble capacidad para el dibujo y preludia algunos de los virtuosos claroscuros que le harán famoso por su efectiva simplicidad. Es una lástima que la antigua edición española de 1990 este cubierto por un horrible coloreado que impide apreciar en su completa intensidad y sin interferencias los antes mencionados claroscuros sin poder apreciar su maestría.
Lo cierto es que los trabajos de Jaime Hernández nos han ido llegando por parte de La Cúpula con cuentagotas y en formatos muy dispares. Primero se publicaron algunas de sus historias en la desaparecida revista de El Víbora para luego sacar un álbum que es el que estoy comentando perteneciente a la colección Vibora Comix. Más tarde se sacaron Las mujeres perdidas dentro de la colección de nóvelas gráficas para luego cambiar a la prestigiosa Brut Comix en el que se mutilaban las sagas de La muerte de Speddy y Jerusalem Crickets a través de sus pequeños tomitos. Actualmente se está publicando Penny Century dentro de la colección Fuera de Serie, un formato un poco más grande que el de Brut, sin contar con el tomito único de Satyricon en el que los mundos de Jaime y Beto se entrecruzan. Pero eso ya es otra historia.
En cualquier caso se puede apreciar el maltrato de esta serie a través del continuo cambio de formato y la discontinuidad de su orden de publicación. Esperemos que, ahora que parece que la editorial se ha replanteado su política editorial, tras la muerte de El Víbora, editando las obras completas y respetando sus formatos, reedite la totalidad de la obra de los Hermanos Hernández en mejores condiciones para su óptimo disfrute.
¡¡Y es que las aventuras de Love & Rockets son uno de los pocos cómics que se han equiparado a la literatura!!

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miércoles, junio 08, 2005

EL PLAYBOY



El Playboy, única obra del canadiense Chester Brown publicada en España de mano de ediciones La Cúpula en 1995, dentro de su colección Brut Comix, nos narra la historia de amor de un adolescente Chester con una mujer de papel, la que ilustra la portada del primer Playboy que vió en su vida. Aunque al final destaque como un cúmulo de experiencias onanistas, esta obra posee muchas más capas en la que explorar siendo la más interesante el cúmulo de sensaciones que conlleva cada nuevo número de Playboy.
Acompañados por un alter ego en forma de diablillo que nos guía a través de sus recuerdos al mismo tiempo que ejerce como tentador del propio Chester quinceañero, nos va mostrando las sensaciones y temores que hacen de la compra del primer Playboy una especie de despropósito comprensible debido a su temprana edad y el miedo a ser descubierto, despropósito que resultara lejanamente familiar para la mayoría del género masculino. ¿Quién de nosotros no ha ido hasta la otra punta de la ciudad para adquirir la revista objeto de nuestros primeros deseos? También nos muestra la ola de culpabilidad que nos invadió en nuestra primera masturbación, deseando por jamás de los jamases no haber comprado nunca la revista.
Sin embargo, la carne es débil y Chester recae, no una, sino varias veces en el prohibido placer que proporcionan las señoritas del Playboy, contándonos a través del diablillo sus nuevas peripecias retratadas con una memoria pasmosa. ¡Si hasta de acuerda de la fecha en que los compró! E incluso diversas formas de deshacerse de ellos, siendo el más desquiciante viajar hasta Montreal para tirarlos en una papelera de la estación.
En ese continuo tira y afloja entre su deseo y su conciencia nos va mostrando los distintos grados de placer y culpabilidad con una innata facilidad que hace que dichos sentimientos nos sean demasiado cercanos, al menos los de nuestra época de adolescente con granos. Hay momentos muy logrados como el episodio de la muerte de su madre y el sentimiento de culpabilidad al sentirse observado por ella desde el cielo mientras desentierra el numero del Playboy que ocultó en el campo.
A medida que va madurando Chester, su interés por las nuevas féminas que ilustran el Playboy decae, sintiendose atraído por las antiguas publicaciones que dieron vida a su juventud, adquiriéndolas en una tienda de segunda mano y volviéndose a enamorar de la primera chica que vió en la portada. Y es que hay viejos amores que nunca mueren.
Por eso esto es la historia de amor entre un adolescente y una chica de papel.
Estilísticamente posee un estilo depravado que acentúa el ambiente onanista de cada página que pasamos, con líneas sencillas pero efectivas y cierto estatismo que no hace sino acentuar la tensión sexual en cada nuevo número de Playboy. En cambio las viñetas aparecen como cuadrados desiguales repartidos sobre un fondo negro sin razón alguna que evidencie la necesidad de esta disposición. Quizás para acentuar el ambiente oscurantista que rodeaba el tema de las primeras experiencias sexuales.
De todas formas este es un ejercicio de valientísima sinceridad y unas puertas abiertas de par en par que nos invitan a entrometernos en su vida sexual aunque las portadas de ambos números (originalísimas y muy directas, por cierto) tiren para atrás.
En definitiva, una obra totalmente infravalorada que ha impedido la publicación de más obras de este autor en nuestro país que, para más señas, es el amigo que aparece con Seth en las páginas de la maravillosa La vida es buena si no te rindes.

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viernes, mayo 27, 2005

A VECES CREO QUE ESTOY LOCA



Hace unas semanas comenté la que era mi historia corta preferida, Dibujar o no, de Alberto Breccia. Hoy comento otra, esta vez de Peter Bagge bajo el título de A veces creo que estoy loca que también entra en la categoría de mis preferidos por su alto impacto psicológico. Mucho, muchísimo antes de que Peter se rindiese al poder del mercado del cómic con la nueva etapa de Odio a color creaba unas historias mucho más oscuras y bizarras de lo que son ahora, con un siniestro blanco y negro a base de rayados y un profundísimo estudio psicológico de los personajes. A veces creo que estoy loca es uno de los mejores cómics de su primera época underground y sentara las bases del perfil psicológico de la entrañable Lisa de Odio.
En A veces creo que estoy loca nos aparece una mujer hablando de si misma acerca de sus dudas e inquietudes de su estado mental a través de sus escasas pero suficientes doce viñetas en las que la primera no podía empezar de manera más impactante con una descripción de un breve instante de locura que nos resulta extrañamente familiar. A partir de ahí irá contándonos sus desvaríos mentales con los que nos sentimos identificados, aunque no lleguemos a los extremos de esta chica. Es en este aspecto donde radica la genialidad de este cómic breve, expresado a través de una esquizofrénica verborrea que sorprende por su capacidad de hablar de muchas cosas al mismo tiempo sin perderse (a excepción de la segunda viñeta, cuya confusión es intencionada)
Una de mis delirios preferidas es aquella viñeta en la que se cansa de todo y finge ser una niña de nuevo metiéndose en la cama, viendo series infantiles y atiborrándose de comida. No obstante, las restantes tampoco desmerecen, sobre todo en aquellas de la lectura del libro o los ídolos de la chica. También retrata a los miembros de su familia con una sincera crueldad, a pesar de la cual, se siente culpable. Su viñeta final es de lo mejorcito, descúbranlo por su cuenta.
Su lectura y posteriores relecturas suponen un colocón cerebral que te hace plantear dudas sobre tu propia cordura. A fin de cuentas, como dijo alguien, la cordura no existe, solo distintos grados de locura. Quizás sea por ello de que estamos todos un poco locos por lo que nos sentimos tan identificados con la protagonista aunque nos empeñemos en reconocer lo contrario. Lo más sorprendente es que a pesar de estar creado en 1984, los años no pasan por esta historieta que destila auténtica sinceridad y mala baba y que supone un gran contraste con la etapa edulcorada de Odio.
Aparte estoy totalmente seguro que no habrá una sola viñeta en la que no os hayáis detenido con cierto susto o sorpresa por la cercanía a lo que estáis pasando por este momento.
Publicado en el Mundo Idiota nº 3 por Ediciones La Cúpula en 1997.

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