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miércoles, enero 25, 2006

SOBRE EL COLOR DE EL PRINCIPE VALIENTE




Hoy he tenido la ocasión de adquirir el primer número de El Principe Valiente que recuperaba Planeta dentro de su línea de Grandes Clásicos del Cómic y no he podido resistirme a hacer ciertos comentarios sobre el tratamiento de los colores empleados en la nueva edición con respecto a otras anteriores. Si bien de entrada la aplicación del color es sumamente correcta, aumentando en algunos casos el atractivo de algunas viñetas, una observación más detenida y con las miras puestas en las ediciones originales de antaño, hallaremos una obra alterada por todos sus costados.
De entrada, la apariencia cromática de inspiración disneyana esta descaradamente generada por ordenador lo que provoca un fuerte contraste entre la elaborada manufactura artesana de Harold Foster con las modernas tonalidades colorísticas que aparecen como encajadas entre los espacios de tinta negra, concebidas para funcionar por si mismas sin añadidos. Hablando del dibujo, las maravillosas composiciones dinámicas de Foster pierden, desde mi punto de vista y a causa del color, dinamismo y energía al desviar la mirada hacia estos colores, sin centrarnos por completo en el fondo de la imagen.
Otra de las alteraciones que se producen son la adición de elementos ajenos a la concepción original de Foster, ya que se introducen detalles que antes no existian en la obra original. Uno de los mejores ejemplos es la enorme cantidad de nubes añadidas, aun existiendo unas ya delimitadas con fina línea. Si se observa la página 82 hay una viñeta en la que aparece un reflejo de dos personas en el agua, cosa que no aparecía en el original lo cual ya me parece escandaloso. Este y muchos otros detalles añadidos, modifican por completo la visión de Foster que tenía de su obra.
Pero no es solo la adición de elementos sino que existe también, aunque en menor entidad, supresión de elementos de la obra de Foster, sobre todo en lo que respecta a la eliminación de las tramas mecánicas colocadas por el autor, para ser sustituidas por la presencia del color. Un detalle que demuestra que esta obra fue concebida en blanco y negro.
Sigo sin entender el hecho de que una obra de cómic este coloreada vaya a suponer unas mayores ventas o un mayor atractivo para el consumidor cuando ello supone una traición a la concepción original del artista.


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