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miércoles, febrero 01, 2006

COMPRAS, COMPRAS Y MÁS COMPRAS

Para los habituales a este blog, que deben ser pocos, habrán comprobado que este fin de semana no he publicado la lista de la compra de rigor debido a un arrebato de aburrimiento y morriña polar que intento subsanar a día de hoy. Esta es la lista.


Vida de una niña: Una bonita portada que libra de toda sospecha acerca de su contenido, una de las obras más importantes del underground americano por parte de Phoebe Gloeckner. Otro acierto de La Cúpula y su replanteamiento editorial tras el cierre de la revista de El Víbora.


El principe Valiente 1: Un "cásico" de la historieta de cuya colorida edición ya he dicho todo lo que tenía que decir unos post más abajo. Una recuperación mal planeada que echa por tierra las expectativas de los más puristas pero una buena ocasión para descubrir la obra maestra de Foster sobre todo si tenemos en cuenta su bajo precio. Responsabilidad de Planeta.


Lamu 5: Nuevas aventuras de la extraterrestre más sexy y divertida del universo junto al patoso y salido de Ataru Moroboshi. Esto creo que ya lo he dicho pero... ¿Que más decir de la inimitable Rumiko Takahashi en pocas líneas?


Âromm 2. Corazón de Estepa: Este es el segundo volumen que cierra lo iniciado en el primero y aunque no alcanza la intensa narrativa visual de este, cumple con creces las expectativas de los que ya estamos habituados a las maravillas de Zentner y Pellejero. Edita Glénat.


Rip Kirby 10: Ya solo quedan dos tomos para completar una de las mejores series que he leído en años aunque nunca me cansaré de llamar la atención sobre lo pésima de la edición de Planeta.

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miércoles, enero 25, 2006

SOBRE EL COLOR DE EL PRINCIPE VALIENTE




Hoy he tenido la ocasión de adquirir el primer número de El Principe Valiente que recuperaba Planeta dentro de su línea de Grandes Clásicos del Cómic y no he podido resistirme a hacer ciertos comentarios sobre el tratamiento de los colores empleados en la nueva edición con respecto a otras anteriores. Si bien de entrada la aplicación del color es sumamente correcta, aumentando en algunos casos el atractivo de algunas viñetas, una observación más detenida y con las miras puestas en las ediciones originales de antaño, hallaremos una obra alterada por todos sus costados.
De entrada, la apariencia cromática de inspiración disneyana esta descaradamente generada por ordenador lo que provoca un fuerte contraste entre la elaborada manufactura artesana de Harold Foster con las modernas tonalidades colorísticas que aparecen como encajadas entre los espacios de tinta negra, concebidas para funcionar por si mismas sin añadidos. Hablando del dibujo, las maravillosas composiciones dinámicas de Foster pierden, desde mi punto de vista y a causa del color, dinamismo y energía al desviar la mirada hacia estos colores, sin centrarnos por completo en el fondo de la imagen.
Otra de las alteraciones que se producen son la adición de elementos ajenos a la concepción original de Foster, ya que se introducen detalles que antes no existian en la obra original. Uno de los mejores ejemplos es la enorme cantidad de nubes añadidas, aun existiendo unas ya delimitadas con fina línea. Si se observa la página 82 hay una viñeta en la que aparece un reflejo de dos personas en el agua, cosa que no aparecía en el original lo cual ya me parece escandaloso. Este y muchos otros detalles añadidos, modifican por completo la visión de Foster que tenía de su obra.
Pero no es solo la adición de elementos sino que existe también, aunque en menor entidad, supresión de elementos de la obra de Foster, sobre todo en lo que respecta a la eliminación de las tramas mecánicas colocadas por el autor, para ser sustituidas por la presencia del color. Un detalle que demuestra que esta obra fue concebida en blanco y negro.
Sigo sin entender el hecho de que una obra de cómic este coloreada vaya a suponer unas mayores ventas o un mayor atractivo para el consumidor cuando ello supone una traición a la concepción original del artista.


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