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domingo, enero 23, 2005

UN VERANO INDIO



Si inauguro esta weblog reseñando una obra de marcado carácter erótico, créanme que no lo hago con el objetivo de ganar adeptos rápidamente utilizando el sexo como reclamo (aunque suele funcionar). De acuerdo, el dibujante italiano Milo Manara se ha caracterizado siempre por dotar a todas sus obras de un marcadísimo carácter erótico, algunas rayando casi en pornográfico como es el caso de su obra más conocida, El Clic, y gracias a ello se ha labrado una quizás inmerecida fama de dibujante de historieta para adultos. Pero si hay algo que lo diferencia de los demás dibujantes de historieta para adultos es que en sus obras incluye unos poderosos guiones que lo alejan totalmente del concepto de historieta para adultos, destinada única y exclusivamente al disfrute sensual del lector. No, Manara es capaz de imprimir una profunda complejidad a sus historias, capaces de desentrañar los misterios del erotismo y los mecanismos que lo provocan a través de la historia que se pretende contar. Sumado a ello tenemos que añadir un realismo gráfico muy personal y un controlado sentido de la narración que puede alcanzar cotas impresionantes en algunas obras.
La obra que pretendo comentar, Un verano indio, es la menos erótica de sus obras y quizás la más elaborada, que no la más conocida. Con un estupendo guión de Hugo Pratt (El autor de Corto Maltés) que trata de los acontecimientos y consecuencias de la violación de una chica de un asentamiento de colonos de nueva Inglaterra, New Canaan, por parte de dos indios de una tribu vecina y el posterior asesinato de estos. Las primeras viñetas, que casi parecen bailar al compás de la música de una película muda son de una intensa carga poética a pesar de su violencia. A partir de ahí, la obra continua en un crescendo que alcanza el punto más intenso en el asalto de los indios a la casa de los Lewis, en un prodigio de viñetas horizontales de una composición casi renacentista. Sin embargo, después de tomarnos un respiro, asistiremos a unos acontecimientos que con toda seguridad no dejarán indiferente a nadie. Cuando creías haberlo visto todo, se da una vuelta de tuerca más que acaba de apretar todo bien apretadito, y nos deslizamos ya hacia el final, donde se acusa una cierta dejadez pero sin perder ningún ápice de interés.
El resultado es una obra coral en el que cada personaje cumple con su papel en esta historia sin dejar huecos o interrogantes. Una obra maestra que ha pasado casi desapercibida quizás por su carácter de historieta para adultos destinado a permanecer en las estanterías reservadas a los Kiss Cómic y derivados y por lo tanto alejadas de la vista del lector interesado en publicaciones más intelectuales.
Por último, señalare que existen tres ediciones diferentes de Un verano indio, de las cuales, personalmente, les recomiendo, no solo por su precio sino por su calidad, la de New Cómic publicada en el blanco y negro original y en dos entregas (Obras completas de Manara, nº 9 y 10) casi siempre presente en los mercadillos de segunda mano. Si no encuentra la versión de New Cómic, siempre le quedara la reedición de las obras completas de Manara bajo el sello de Norma Editorial, también en dos números y en blanco y negro pero con un tamaño bastante inferior que no permite apreciar claramente el maravilloso pincel de Manara. Existe otra versión de Norma, publicada en un solo volumen. La edición, aunque correcta, se trata de una versión coloreada de forma estridente que estropea la composición y el dibujo e impide la apreciación de la intensa poesía y del movimiento de las viñetas de Manara.
No se dejen embaucar por sentimientos de culpabilidad pecaminosos ni falsas moralidades y en cuanto tengan la ocasión, pónganle la mano encima. Les aseguro que merece la pena.

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